Capítulo cuarenta y seis: Una historia mal contada.
Los días transcurrieron lo suficiente para asimilar todo lo que había ocurrido una vez fui dada de alta y mi experiencia como madre era un constante vaivén de emociones, durante una semana no pude dormir debido a que Gäel lloraba constantemente, la buena noticia es que había logrado mantener la situación y arrullar al niño mientras caminaba por toda la casa parecía la solución perfecta.
David no había estado muy presente porque estaba enfocándose de lleno en su nuevo proyecto en la empresa y