Capítulo cuarenta y siete: Una visita.
El día siguiente fue el peor de todos, aún seguía teniendo en mi mente su voz cargada de palabras hirientes golpeando contra mí una y otra vez mientras yo intentaba mantenerme firme pese a que la persona que tanto amaba acababa de romper mi corazón una vez más, la historia se repetía y sin importar cuántas veces me consolaran o abrazaran no podía dejar de llorar.
Creo que la parte más difícil no fue perderlo a él, si no perderme a mi misma, recaer otra vez de dónde tanto tiempo me costó salir y