32. Dolor ajeno.

—Él me botó —dijo Alexei, estaba sentado en el sofá en medio de Elisa y Emanuel con el rollo de papel higiénico entre las piernas. Ya había dejado de beber después de que la pareja luchara contra su enorme fuerza y le quitara la botella de aguardiente en medio de una épica pelea, y aunque seguía bastante borracho al menos había dejado de llorar —fue un mensaje de texto, ¿Qui

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