Mientras Paul estaba afuera haciendo su llamada, Ana siguió su indicación y comenzó a recorrer la casa que era tan increíblemente grande que no sabía por donde empezar. Lo primero al ingresar por la puerta principal, era la maravillosa sala de estar, cuyo punto focal era la majestuosa chimenea que estaba en la pared frente a la puerta. Seguían los sofás que realmente eran hermosos, de aspecto victoriano y junto al resto del mobiliario y decoraciones, no tenía nada que envidiarle al salón de un