Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez que el gato grande llegó a los tupidos árboles frutales del callejón sin salida, se acercó al manzanero y, dando un brinco, comenzó a trepar. Micifuz, al verlo, sin tomar en cuenta la distancia que había entre él y el suelo, de un solo brinco llegó a este y continuó su camino corriendo en diagonal. El enorme felino usó el gran tronco para impulsarse y siguió al minino de cerca. Micifuz intentó meterse







