Mundo ficciónIniciar sesión. Tino tomó asiento y cargó al teniente para sentarlo a su lado izquierdo; Micifuz, de un salto, se colocó al lado derecho del comandante. El minino observó cómo el teniente y el anciano miraban las estrellas del cielo, mientras este cantaba con gran melancolía: “¡Yo te perdí debajo de un viejo mezquital, tú me entregaste y yo te entregué, ambos nos traicionamos debajo de aquel mezquital! Oh, mi amor, para enmendar los







