Mundo ficciónIniciar sesiónPor fin vio a Kiri, aferrada a uno de ellos como si su vida dependiera de eso. La joven la tomó con ambas manos, la llevó hacia ella con cuidado y le preguntó con cierto aire de duda: “Kiri, ¿cómo llegaste aquí?”. Por más que estiraba su cuerpecillo, no podía despegarla; sus garras estaban tan aferradas que se vio en la necesidad de hacerlo una por una. Cuando iba a iniciar esa labor, se percató de que las garras de Ki







