Cristel se sintió arrepentida de haberle preguntado a Jaime lo que hacia, por la respuesta de él, para su sorpresa al escuchar la voz de Braulio acercarse detrás de ella empezó a sentirse segura de nuevo.
Diga Jaime, expliqueme lo que usted acaba de decir.
Nada señor, me dejé llevar por mis impulsos, disculpe señor Silva, disculpe señorita Montero. El desayuno está listo, procedan a sentarse, en un momento los atiendo.
Espero que respuestas como esa no se vuelvan a repetir, recuerde que usted