Marcelita estaba en su oficina cuando, de pronto, se le ocurre una idea. Traigan a la Chica de oro, los guardias le traen una chica disfrazada de conejita sensual y tenía una máscara que no se le definía el rostro para dar misterio al público, el hombre que quisiera ver su identidad tenía que pagar por ella.
GUARDIA: Aquí está señora.
MARCELITA: Cierra la puerta mi niña.
CHICA: Di… Diga señora.
MARCELITA: He visto que te destacas muy bien como actriz, espero que vayas practicando más porque hoy