(3)

— Así que también ustedes los vieron

— Si – respondió Martha secamente. Tenía en las manos un pelador de patatas y frente a si, un enorme y oxidado cazo. Arrojó la patata dentro del agua hirviendo y tomó otra del sucio costal para repetir el proceso.

— ¿Qué creen ustedes que eran?

Martha se limitó a mirar al hombre, era un tipo flaco como un palillo, de cabello largo, barbas abundantes

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