La manada Diente de Piedra estaba a tres horas al este de la finca.
El paisaje al este de la finca tenía su propia cualidad: menos montañoso que el territorio del norte, las crestas de las colinas más bajas y más dispersas, el cielo más amplio porque había menos piedra que lo interrumpiera. La luz era diferente allí. Más directa. La apertura específica de un territorio que había sido colonizado en lugar de comprimido bajo la sombra de la montaña.
Ricardo conducía.
Ninguno de los dos habló duran