PDV: Ricardo
Miré a Alec al otro lado del catre.
Me observaba con la calma profesional que durante tres años había interpretado como competencia y que ahora leía como disimulo ensayado. Su rostro no había cambiado. Sus manos estaban quietas, relajadas. Nada en su postura indicaba que hubiera escuchado lo que Floriana había dicho ni comprendido lo que significaba.
Era bueno.
—Sal —dije.
Alec parpadeó. Solo una vez. —Alfa, ella necesita…
—Me dijo que no confiara en ti. —Sostuve su mirada sin ning