PDV: Emilio
Se lo pedí en la sala del valle.
No porque la sala fuera romántica en ningún sentido convencional —era un edificio de trabajo, práctico, construido con la madera del valle por las familias del asentamiento y que todavía olía levemente a serrín de la escuela que estaba terminando en la esquina este. Había mesas de trabajo a lo largo de la pared. Los platos de la cena comunal habían sido retirados, pero las marcas de la comida de la tarde seguían en la mesa larga.
Se lo pedí allí porq