—POV DE CLEMMIE
El agua me golpeó como una pared sólida.
Ni siquiera tuve tiempo de gritar. Un segundo estaba en esa mesa quirúrgica, al siguiente estaba bajo el agua, el agua salada y helada llenándome la nariz, la boca y los ojos. La mano de Balthazar seguía en mi hombro, empujándome hacia abajo, manteniéndome sumergida. Las balas atravesaron la superficie sobre nosotros, y podía ver los destellos de luz cortando la oscuridad como luciérnagas furiosas.
Mi estómago se contrajo. La droga bloque