CAPITULO VEINTITRES
Milo
— Tenemos tres diferentes carriolas, por aquí.
Kadem me miro señalando el camino a lo que caminé detrás de la señora dispuesto a ver esas bonitas carreolas.
Mordí mi uña nervioso.
Pues sentía la mirada de Kadem en mi, como muy muy fijamente aunque no se en que parte ¿estará mirando mis nalguitas?
Ahhhhh.
Pensarlo hace que me cohiba muchote y que salte en mi mente como colegiala, pero, bueno creo que fui un bloqueador de polla hace un segundo con...con la suya y la mía.