El aire se sentía diferente, como si algo invisible se hubiera desplazado y se negara a asentarse. Rehan aún podía sentirlo, aunque ahora estaba a unos pasos; su presencia persistía contra su piel como un calor que se negaba a desvanecerse.
"Descansa", dijo, pero el descanso no llegaba fácilmente, no cuando su mente se negaba a quedarse en silencio, no cuando su poder aún permanecía bajo su piel, y no cuando su voz aún resonaba en sus pensamientos.
Rehan exhaló despacio y luego se giró. "¿Eso