El silencio no duraba, nunca duraba.Rehan se quedó paralizada, sus sentidos de repente más agudos que nunca. El bosque la estaba observando, no, alguien la estaba observando y ella lo sentía. Sus dedos se curvaron ligeramente a los lados, su pulso aún irregular por la oleada de poder que acababa de abandonar su cuerpo. "Sé que estás ahí", dijo, con voz más firme de lo que sentía, una mentira pero se negó a sonar débil de nuevo. Esta noche no.Por un momento, no pasó nada, los árboles se quedaron quietos y el viento contuvo la respiración.Luego un cambio, calmado y deliberado. Desde las sombras, dio un paso adelante.Kaelor. La oscuridad parecía moverse con él, doblándose, apartándose, obedeciendo. La luz de la luna se derramaba sobre su figura en fragmentos, revelando ángulos afilados, hombros poderosos y ojos que ardían como oro fundido.La respiración de Rehan se cortó, no era miedo lo que la mantenía en el sitio, era otra cosa que no lograba entender. Reconocimiento, no, no p
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