Jaula de oro

Agnes:

La mujer me había llevado a una habitación lo bastante grande para una cama individual, un pequeño escritorio, una silla, una mesita de noche, un armario y un baño completo. Me había dejado sola tras dictar las actividades que realizaría mañana desde bien temprano. En este momento odiaba mi mente, una que recordaba con cada detalle lo visto, oído o leído, y esto no era la excepción.

     1. Debía despertar todos los días, sin exc

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