52. Descubrimiento
Cássio Ravelli
52. Descubrimiento
Tomé la rosa de su mano con calma.
Demasiado despacio para ser inocente.
Pasé la flor por su rostro, sintiendo la piel caliente bajo los pétalos, observando cada micro-reacción que ella intentaba ocultar. La sonrisa contenida. La mirada que oscilaba entre desafío y entrega.
«Cuando compré el oso para Aelyn», murmuré, con voz baja, demasiado cerca, «pensé en traerte algo a ti también.»
Ella rio, esa risa corta que siempre venía cuando yo acertaba en el blanco.
«