Cuando desperté estaba en el piso, tenía la cabeza cubierta, manos y pies atados, el frío del suelo filtrándose hasta mis huesos a través de mis pies descalzos, mis pensamientos revueltos, me costaba trabajo enfocarme por el dolor de cabeza ¿Qué está pasando? Escuché unos pasos acercarse y empecé a sentir pánico, todo mi cuerpo se tensó, me mantuve quieta y me esforcé por contener el llanto -Todavía no despierta- dijo una voz ronca que no reconocí - ¿Estás seguro? – preguntó alguien más, sentí