En algún momento decidiendo que responder me quedé dormida y Aldo se quedó sin respuesta, no era mi intención y me lamenté, sin embargo, todavía no sabía que contestarle. Me levanté y me alisté para ir a la cascada, ayer había evitado parar ahí, aunque está mañana si tenía ganas de nadar en agua helada, de nuevo monté la yegua de la abuela y me dirigí a todo galope hasta allá, salté sin pensarlo al agua y ahí sumergida imágenes de Aldo inundaron mi mente, todos los momentos que hemos compartido