El camino transcurrió en un silencio tenso, casi podía escuchar el engranaje de su cerebro trabajando a marchas forzadas, mientras mi mente divagaba por miles de posibilidades, al fin llegamos y nos sentamos en la sala, él trajo la botella de tequila y me ofreció un trago - ¿En serio tequila?, ¿Tan grave es? – le pregunté sorprendida y me miró con esa expresión extraña todavía en su rostro, mi ansiedad disparándose - ¡Habla de una vez, me estoy volviendo loca! – le exigí y finalmente se giró ha