Lupe nos preparó unos ricos molletes para cenar y se sentó con nosotros a hacerlo, seguimos charlando de nuestro viaje y al menos por un rato pude olvidarme de la desilusión que se instaló en mi corazón al confirmar que mi padre biológico es un mal hombre. Después de cenar nos dispusimos a volver, esperando que el tráfico nos permitiera llegar pronto a casa, así no tendría que ir desvelada a trabajar, de nuevo durante el camino me mantuve en silencio, estaba tratando de evitar seguir hablando d