-Nadie se ha levantado- le dije sorprendido -Parece que pudimos quedarnos un poco más después de todo- me dijo juguetona y la apreté dejando un beso en su cuello -No, perdiste tu oportunidad, estamos en territorio prohibido ahora…- me recordó burlándose, de un saltó bajo del caballo y se apresuró a entrar dejándome atrás.
Mi teléfono sonó, era la confirmación de la llegada del regalo, le envié un mensaje: “Llegara en una media hora, date prisa…” no quería presionarla, pero me ponía ansioso cuan