Pronto el beso se volvió mas apasionado, instintivamente envolví mis piernas en su cintura atrayéndolo más cerca, mis manos comenzaron a jugar con su cabello, tirando un poco más fuerte cada vez, él comenzó a besarme el cuello, nuestra respiración agitada y nuestros corazones latiendo a mil por hora, regresó a mi boca y atrapé su labio con mis dientes, él sonrió y un gemido suave vibró en su garganta, nos separamos un poco y el frío volvió a invadirlo, sus dientes comenzaron a castañear -Vamos,