Al salir de nuevo caminé, aunque esta vez al Café para ver a mis amigas, Daly se aseguró de avisarme que Ana estaba con ellas, supongo que Mel la puso al tanto de mi disgusto por sus reuniones con trampa, de todos modos, quise pasar y saludarla - ¡Hola, Becks! me da gusto verte…- me saludó Ana - ¡Hola! – la saludé con entusiasmo y la abracé, eso la hizo relajarse, tomamos un té y charlamos un rato, Ana ni siquiera mencionó a su hermano, todas parecían tener un acuerdo implícito de no hablar sob