Esa noche el sueño volvió a evadirme, salí temprano al parque y esta vez me encontré con Aldo que estaba corriendo, se acercó a saludarme - ¿Mala noche? – me preguntó al verme - ¿Es tan obvio? – le devolví la pregunta -Un poco sí, de cualquier modo luces linda – me lanzó un piropo y mi piel se erizó, luego una pausa incómoda -Beca, no me gustan estos silencios incómodos entre nosotros…- me aseguró -A mí tampoco – le confirmé -Me parece que llegó el momento de hablar…- sugerí a pesar de no estar