Lucía
El frío de Rusia cala hasta los huesos. Han pasado más de siete días desde que llegué aquí y aún me cuesta acostumbrarme. Pero no es el clima lo que me tiene así, sino la incertidumbre, la sensación de estar suspendida en el aire, sin saber qué hacer con todo lo que ahora sé.
Dimitri y Frédéric han estado ocupados con asuntos de la Bratva, lo que me ha dejado con demasiado tiempo para pensar. En las noches, cuando me acuesto en esta lujosa habitación que se siente ajena, mi mente no deja d