CAPÍTULO 11

Me sentía totalmente perdido, no tenía ni idea de por qué lo había hecho, pero la deseaba demasiado como para poder controlarme a mí mismo.

La apoyé en el suelo y le acaricié el rostro, despacio, sin dejar de mirarla. Pues lo cierto es que, aunque sabía que aquello era un error, no estaba arrepentido.

  • Dime que no me estoy equivocando c
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