El corazón de Pilar latía descontroladamente, sintiendo que ya no podía más.
Con una mano agarraba la pierna de Simón con gran fuerza, mirándolo con incredulidad en los ojos.
Ya no sabía definitivamente cómo describir a este hombre.
Tampoco podía describir sus propios sentimientos en este momento.
Conmoción, asombro, emoción, una verdadera mezcla de emociones invadía su alma, haciendo así que su mirada hacia Simón se volviera muy confusa.
Mientras tanto, David y Lorenzo…
Sus miradas estaban llen