—Chico, ¿qué te parece jugar? Así evitamos que digas que te estamos intimidando, — dijo David burlonamente.
Simón miró a Leonor y sonrió. —Intentemos mantenerlo simple, no me gusta complicarme la vida.
—Entonces juguemos a los dados, es lo más sencillo, — sonrió amable Leonor.
Simón aceptó, indicando que no tenía ningún tipo de objeción.
David y Lorenzo tampoco mostraron resistencia.
Querían deshacerse de este tipo lo más rápido posible.
Querían verlo arrodillarse ante ellos, llorando, y luego