Se acercó a Simón y le susurró al oído: —Amigo, deja de causar tantos problemas. Él tiene grandes conexiones detrás de él, y podrías salir perdiendo gravemente.
—No te preocupes, hoy resolveré esto de una vez por todas. Aseguro que nadie te molestará nunca más, dijo Simón con total indiferencia.
Al ver que Simón hablaba así, el dueño no tuvo más remedio que suspirar y apartarse en silencio.
En ese momento, se dio cuenta de que Simón no era una persona común.
Los dos hombres estaban peleando por