Cristóbal y Heriberto cambiaron drásticamente de expresión.
Pero este puño no les dio tiempo para reaccionar, golpeando con fuerza directamente a Quirino.
Con un estruendo ensordecedor, estalló una lluvia de sangre, acompañada de un flujo descontrolado de energía espiritual.
Con un solo golpe, Quirino, el pico del reino espiritual, fue hecho mil pedazos, sin dejar rastro de sus huesos.
Los miembros de la familia Peralta estaban totalmente eufóricos.
¡Era como si un salvador hubiera llegado! Cand