Pero más y más esqueletos se precipitaron con furia hacia adelante.
En el lado de Benicio.
Los dos secuaces de Benicio también retrocedieron de inmediato.
Cada uno de ellos formó una gran lanza de cinco metros en sus manos, ardiendo con grandes llamas de energía espiritual, barrían por completo los esqueletos que se les acercaban.
Estos dos ya tenían una gran fuerza en el pináculo del reino espiritual y, los esqueletos que se les aproximaban fueron instantáneamente destrozados.
Pero había demasi