Una terrorífica llamarada cortó a través de los esqueletos en su camino y golpeó con fuerza el castillo.
Con un fuerte estruendo.
El castillo se iluminó al instante con una capa de escudo gris que neutralizó por completo el corte de Simón, manteniéndose firme.
En medio de la multitud de esqueletos, apareció instantáneamente un pasaje de diez metros de ancho.
—Síganme.
Simón gritó fuertemente, corriendo directo hacia el castillo con Lucas y Paloma, mientras cortaba esporádicamente los esqueletos