En este momento, Gustavo no se atrevía a decir ni una solo palabra, ya estaba temblando de miedo al lado.
La anciana aún quería crear problemas, pero frente a las pruebas irrefutables y la autoridad de Lucía, se encogió, observando la difícil situación con ojos algo inquietos.
Al ver esto, Miguel se rio fríamente: —Atribuir acusaciones falsamente a otros es ilegal. Una vez que investiguemos todo esto a fondo, suspenderemos la pensión de la anciana primero y luego exigiremos sus respectivas respo