Simón se quedó perplejo y preguntó: —¿Y quién es Dámaso?
—El jefe de Morelía, el número uno allá, fue subordinado de mi padre en sus tiempos, explicó Leonardo con una amplia sonrisa.
Simón finalmente entendió, pero dijo con una sonrisa amarga: —Oiga, señor, Morelía es una ciudad directamente administrada por el gobierno nacional, y su jefe es un vicegobernador, ¿verdad? Me parece que no sería apropiado llevarle ese mensaje.
—¿Qué tiene de inapropiado?, exclamó Esteban con voz firme. —Incluso el