Ezequiel colgó el teléfono y tomó una profunda inspiración antes de acercarse lentamente a Simón. Realizó una reverencia de 90 grados y dijo:
—Mis disculpas, señor Palacios. He cometido un grave error y he ofendido al señor. Por favor, acepte mis disculpas y decidirá cómo castigarme.
La acción de Ezequiel dejó a todos presentes completamente sorprendidos. Luciano, Mario y sus secuaces quedaron atónitos, sin poder creer lo que veían. Incluso Sofía estaba confundida, sin entender cómo Ezequiel ha