Simón le echó un vistazo a Valerio y dijo con calma:
—El hecho de que tú no puedas lidiar con esto no significa que yo tampoco pueda. Dales a estos tipos diez mil oportunidades y veremos si se atreven a tocarme.
Los compañeros de clase estaban asombrados. No esperaban que Simón, que había estado en silencio todo el tiempo, tuviera tanta confianza. La situación era clara: Valerio no podía enfrentar a don Fernández, pero Simón estaba dispuesto a plantarle cara a Mario y su jefe.
Sofía le agarró l