Simón atrapó ese punto negro, o más precisamente, debería decir que era una persona, una mujer.
En el instante en que tocó el suelo, Simón, después de reflexionar brevemente, giró su cuerpo, se apoyó en un alféizar que se extendía y cayó bruscamente en el callejón vacío detrás del hotel.
En ese momento, Simón sostenía a una mujer con fuerte olor a alcohol y, con la mirada dispersa.
Esta mujer parecía familiar.
Simón la examinó cuidadosamente y parecía ser la famosa estrella Melisa.
Aunque a él n