Capítulo 48
Sin embargo, Daniela no preguntó más. Siempre había mantenido la regla de no inmiscuirse en los asuntos de su jefe, ya fuera como subordinada, amiga o amante. Sabía que en cualquier relación, mantener la discreción era lo mejor.

Después de escuchar la historia, Daniela sonrió levemente y comentó:

—Isla Lacustrina vale al menos quinientos millones. No cabe duda de que has tenido una ganancia considerable esta vez.

Simón respondió con una sonrisa:

—Fue una ganancia inesperada, ni siquiera lo hab
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