Gonzalo apenas terminó de hablar, cuando Joaquín inmediatamente llevó una caja de madera, llegando frente a Gonzalo y arrodillándose con la caja sobre su cabeza.
Gonzalo hizo un gesto, abrió la caja y sacó un pergamino, desplegándolo con un fuerte golpe.
El pergamino mostraba a un anciano vestido con una túnica, sosteniendo una larga espada en la cima de una montaña, con una apariencia etérea y tranquila.
Al mismo tiempo, el pergamino irradiaba una poderosa presión que dominaba a toda la audienc