Mientras tanto, Simón miró a Eduardo con ceño fruncido y preguntó: —¿Nos conocemos de antes?
—Señor, hace algún tiempo, asistí a un evento organizado por la familia Aguilar y tuve el honor de presenciar su esplendor, — dijo Eduardo con mucho respeto.
Aquella batalla había dejado en Eduardo una impresión imborrable.
Simón, como un dios celestial descendiendo, con una autoridad impresionante, eliminó directamente a Gonzalo, quien ya había alcanzado el nivel de Dominio Sagrado después de ser embru