—Esta ubicación ancestral, la familia Zamora la ha protegido durante más de cien años. ¿Crees que cualquiera puede acceder a ella? — rugió Benigno con gran furia.
Simón respondió con total indiferencia: —¿Esta reliquia pertenece a tu familia?
—¿Y qué si es así? ¿Y qué si no lo es? — replicó Benigno fríamente.
Simón preguntó: —Si puedes demostrar que es de tu familia, me doy la vuelta y me marcho. Si no, cualquiera puede entrar.
—Jaja, acaso, ¿quién te crees que eres? ¿Crees que puedes entrar sol