Esta frase, sin embargo, fue muy descortés. Andy primero se quedó sorprendido, y luego respondió glacialmente: —Señor López, no olvides que somos socios, no soy uno de sus subordinados.
—Tan valiente eres entonces, sin vergüenza.
Teodoro cambió su expresión en un instante, extendió su mano grande y levantó a Andy, lanzándolo directamente frente a Simón.
Los dos guardaespaldas se alarmaron y corrieron hacia allá de inmediato para salvarlo.
Teodoro no fue cortés en absoluto, su energía qi surgió e