Simón pensó detenidamente y sintió que las cosas no eran tan simples como parecían, frunciendo el ceño preocupado.
Al ver la expresión de Simón, Sofía preguntó con curiosidad: —¿Qué es lo que exactamente pasa?
—Nada, solo me parece un poco divertida la situación, respondió Simón con una leve sonrisa.
Sofía negó con la cabeza ligeramente y dijo: —Esas peleas sin ningún sentido, de veras que me aburren.
—Es por el orgullo. Los ricos, dondequiera que vayan, no pueden perder la dignidad, bromeó sat