Mientras hablaban, la hoja decapitadora de trueno reapareció en la mano de Simón, envuelta en relámpagos y estallando en mil truenos.
Simón, con la velocidad del rayo, se abalanzó hacia Gonzalo, girando locamente alrededor de él y lanzándole furiosos cortes.
En este momento, Gonzalo se resistía con el Escudo Celestial de Penitencia, mientras usaba la Espada de Sangre para bloquear a la izquierda y a la derecha. Sorprendentemente, no se encontraba en desventaja.
Alrededor de los dos, la lucha c