Al escuchar esto, Francisco pudo contener su ira, pero frunció el ceño y dijo: —Es la primera vez que nos encontramos, y es un feliz evento para ambos jóvenes, por el bien de Sofía, no atiendo a este asunto.
—Que no se repita, repitió Nuria, disculpándose una y otra vez y enseguida dijo con adulación: —Alberto, la vez pasada te mencioné lo de mi hijo y la oportunidad de trabajar en nuestro pueblo, ahora que está el líder aquí, ¿puedes confirmarlo?
Después de hablar, Nuria los miró fijamente a am