Valentina estaba sentada en la oficina del director, por un momento no podía creer que esto fuera real.
Rozaba con sus manos el amplio y hermoso escritorio, y una sonrisa apareció lentamente en su rostro.
Todo sacrificio hecho había valido la pena.
Pero un momento después, se calmó y empezó a analizar meticulosamente todo el asunto.
Finalmente, se centró en el vídeo publicado por Talia y en aquel hombre con el rostro pixelado.
La identidad de esta persona tenía que ser realmente extraordina