—Joven, créeme, encontrarás la respuesta que buscas, pero antes de eso, tendrás que pagar el precio por tus acciones.
Simón quiso hacer más preguntas, pero Amarantia no quiso decir más. Una de las asistentes a su lado le explicó en detalle que las profecías son algo relacionado con secretos celestiales, y que Amarantia no podía revelar más sin el permiso de Dios.
Simón encontró esta respuesta algo graciosa, pero al ver el respeto con que los demás la recibían, no tuvo más opción que marcharse, r